Pulgas y garrapatas: enfermedades que transmiten y por qué desparasitar todo el año

Las pulgas y garrapatas suelen asociarse a un simple picor o a una molestia pasajera, pero en realidad son responsables de algunas de las enfermedades más frecuentes y, en ocasiones, más graves que vemos en perros y gatos. Además, varias de ellas pueden afectar también a las personas que conviven con ellos.

Aunque solemos relacionar las pulgas y garrapatas con la primavera y el verano, lo cierto es que en muchas zonas están activas prácticamente todo el año, por lo que la desparasitación externa no debería interrumpirse en ningún momento.

En este artículo repasamos las principales enfermedades que transmiten las pulgas y garrapatas a perros y gatos, cómo pueden afectar también a las personas, las molestias que provocan incluso cuando no transmiten ninguna enfermedad, y los distintos tipos de desparasitación disponibles para prevenirlo.

Por qué las pulgas y garrapatas son más que una simple molestia

Tanto las pulgas como las garrapatas se alimentan de la sangre del animal, y durante ese proceso pueden transmitir virus, bacterias y parásitos internos. Una sola picadura, en el caso de algunas enfermedades, puede ser suficiente para infectar a un perro o un gato.

Por eso, aunque no siempre se vea al parásito sobre el animal, sí pueden observarse sus consecuencias: fiebre, cansancio, falta de apetito, cojeras o alteraciones en la piel, entre otros signos que conviene no pasar por alto.

Enfermedades que transmiten las garrapatas a perros y gatos

Las garrapatas son responsables de algunas de las enfermedades transmitidas por parásitos más importantes en perros, y también pueden afectar a los gatos. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Piroplasmosis o babesiosis: destruye los glóbulos rojos y provoca anemia, fiebre, debilidad y orina de color oscuro. Es una de las enfermedades transmitidas por garrapatas más graves y puede poner en riesgo la vida del animal si no se trata a tiempo.
  • Ehrlichiosis: cursa con fiebre, decaimiento, pérdida de apetito y, en su fase crónica, alteraciones graves en la producción de células sanguíneas.
  • Anaplasmosis: puede provocar fiebre, dolor articular, cojeras y una disminución de las plaquetas.
  • Hepatozoonosis: se transmite al ingerir la garrapata infectada, no solo con la picadura, y puede causar fiebre, dolor muscular y pérdida de peso.
  • Borreliosis o enfermedad de Lyme: menos frecuente en nuestro entorno, pero posible; puede provocar cojeras, fiebre e inflamación de las articulaciones.

Muchas de estas enfermedades comparten síntomas poco específicos al principio, por lo que ante fiebre, decaimiento o cualquier cambio que no termine de explicarse, conviene acudir al veterinario y comentar si el animal ha podido estar expuesto a garrapatas.

Enfermedades que transmiten las pulgas a perros y gatos

Las pulgas también actúan como transmisoras de enfermedades, aunque a veces se subestima su papel frente al de las garrapatas:

  • Dipylidium caninum: es la tenia más frecuente en perros y gatos. El animal se infecta al ingerir una pulga durante el acicalamiento, por lo que un problema de pulgas suele ir acompañado de una desparasitación interna.
  • Hemoplasmas (anemia infecciosa felina): afectan sobre todo a los gatos y pueden provocar anemia, debilidad y falta de apetito.
  • Dermatitis alérgica por picadura de pulga (DAPP): una reacción alérgica a la saliva de la pulga que provoca un picor intenso, incluso con muy pocas picaduras, y que puede derivar en heridas e infecciones de piel por el rascado.
  • Anemia por infestación masiva: especialmente en cachorros y gatitos, una infestación importante de pulgas puede provocar una pérdida de sangre significativa.

¿Pueden las pulgas y garrapatas afectar también a las personas?

Sí. Algunas de las enfermedades relacionadas con pulgas y garrapatas son zoonosis, es decir, pueden transmitirse a las personas, ya sea de forma directa o a través del gato o el perro:

  • Enfermedad por arañazo de gato (bartonelosis): las pulgas mantienen la infección entre los gatos, y esta puede transmitirse a las personas a través de un arañazo o una mordedura.
  • Fiebre botonosa mediterránea: una rickettsiosis transmitida por la garrapata del perro que también puede picar a las personas, provocando fiebre, erupción cutánea y una pequeña mancha oscura en el punto de la picadura.
  • Enfermedad de Lyme: puede transmitirse directamente a las personas a través de la picadura de una garrapata infectada, independientemente del contacto con el perro o el gato.
  • Dipylidium caninum en niños: aunque es poco frecuente, los niños pequeños pueden infectarse si ingieren accidentalmente una pulga.

Mantener a tu perro o gato correctamente desparasitado no solo protege su salud, sino también la de las personas que conviven con él, especialmente los niños.

Las molestias del día a día, aunque no haya enfermedad

Incluso cuando no transmiten ninguna enfermedad, las pulgas y garrapatas generan un malestar importante para el animal: picor constante, irritación de la piel, inquietud, dificultad para descansar y, en infestaciones prolongadas, pérdida de pelo y heridas por rascado. Las garrapatas, además, pueden provocar inflamación e infección local en el punto donde se fijan.

¿Por qué hay que desparasitar todo el año y no solo en primavera?

Es habitual pensar en la desparasitación externa como algo propio de la primavera y el verano, cuando las pulgas y garrapatas proliferan con más facilidad. Sin embargo, en la práctica están presentes durante todo el año.

Las garrapatas pueden activarse con temperaturas suaves, algo habitual en otoño e invierno en numerosas jornadas, especialmente en parques, zonas verdes o entornos con vegetación. Las pulgas, por su parte, encuentran en el interior de las casas —con calefacción y temperatura estable— un ambiente perfecto para completar su ciclo de vida en cualquier época, incluso en pleno invierno.

Interrumpir la protección durante unos meses deja al animal expuesto justo cuando menos se espera, y además facilita que una infestación de pulgas se instale en el hogar, algo mucho más difícil de eliminar que de prevenir. Por eso recomendamos mantener la desparasitación externa activa durante los doce meses del año, adaptando el producto si es necesario, pero sin dejar huecos sin protección. Más adelante encontrarás también otros consejos de cuidados de los perros en verano y de cuidados de los gatos en verano, la época de mayor riesgo.

Tipos de desparasitación externa: cómo proteger a tu perro o gato

Existen distintos formatos de antiparasitario externo, y no todos son igual de adecuados para cada animal, cada situación o cada especie:

  • Pipetas (spot-on): se aplican sobre la piel, habitualmente cada mes, y se reparten por la superficie corporal del animal.
  • Comprimidos orales: ofrecen una protección eficaz durante varias semanas y evitan el riesgo de que el producto se elimine con el agua o el contacto con otros animales o personas.
  • Collares antiparasitarios: liberan el producto de forma progresiva y pueden mantener la protección durante varios meses.
  • Sprays: útiles en situaciones puntuales o en animales que no toleran bien otros formatos, aunque suelen requerir una aplicación más frecuente.
  • Champús antiparasitarios: ayudan a eliminar pulgas y garrapatas en el momento del baño, pero por sí solos no ofrecen una protección duradera.

Es importante recordar que muchos productos formulados para perros son tóxicos para los gatos, por lo que nunca se debe utilizar un antiparasitario canino en un gato sin confirmar antes que es seguro para su especie.

Cómo elegir el antiparasitario adecuado

No existe un único producto válido para todos los casos. La elección depende de la especie, el peso, la edad, el estado de salud, el estilo de vida del animal (si convive con otros animales, si sale al campo, si viaja) y de si necesita protección también frente a parásitos internos.

En nuestro servicio de medicina general veterinaria valoramos las necesidades concretas de cada perro o gato para recomendar la pauta de desparasitación más adecuada, y si se sospecha una enfermedad transmitida por pulgas o garrapatas, contamos con laboratorio veterinario propio para confirmar el diagnóstico con rapidez.

Consejos para reducir el riesgo en casa y en los paseos

  • Mantén la desparasitación externa activa durante todo el año, sin interrupciones.
  • Revisa la piel y el pelo de tu perro o gato después de los paseos, sobre todo en zonas de vegetación.
  • Presta especial atención a orejas, cuello, axilas e ingles, zonas donde las garrapatas se fijan con frecuencia.
  • Si encuentras una garrapata, retírala cuanto antes con unas pinzas específicas, tirando de forma recta y sin girar ni aplastarla.
  • Lava con regularidad las mantas, camas y textiles que usa el animal.
  • Si convives con varios animales, desparasita a todos, no solo al que presenta síntomas.

¿Cuándo acudir al veterinario?

Debes consultar si observas una garrapata que no sabes retirar con seguridad, si tu perro o gato tiene fiebre, decaimiento, falta de apetito, cojeras o cambios en la orina, si el picor es tan intenso que provoca heridas en la piel, o si sospechas una infestación de pulgas en casa que no consigues controlar.

En la Clínica Veterinaria Ganapanes te ayudamos a elegir la desparasitación más adecuada para tu perro o gato y a diagnosticar a tiempo cualquier enfermedad transmitida por pulgas o garrapatas. Si tienes dudas sobre qué producto usar o has notado algún síntoma, no dudes en contactar con nosotros.

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