Un ojo rojo, entrecerrado o que tu perro o gato no para de frotarse no es «algo que se le pasará solo». Puede ser una úlcera corneal, una de las urgencias oculares más frecuentes en la consulta veterinaria, y el tiempo que pasa hasta que se trata es determinante para salvar la visión del animal. En Ganapanes trabajamos como clínica de referencia en oftalmología veterinaria precisamente por eso: en los ojos, las horas cuentan.
¿Qué es una úlcera corneal?
La córnea es la capa transparente que cubre y protege el ojo. Una úlcera corneal es una herida que afecta a una o varias de sus capas, lo que provoca inflamación, dolor y, si no se trata a tiempo, pérdida de transparencia e incluso de visión. Las úlceras superficiales suelen tener buen pronóstico, pero si no cicatrizan a tiempo pueden progresar a úlceras infecciosas, mucho más complejas de tratar.
Causas más frecuentes
- Traumatismos: arañazos de otro animal, roces con ramas o arbustos, cuerpos extraños (una simple brizna de hierba puede provocarla)
- Sequedad ocular (falta de lágrima)
- Problemas de párpados: pestañas o párpados mal posicionados que rozan la córnea
- Infecciones
- Anomalías anatómicas del propio ojo
Razas con más riesgo
Hay razas especialmente predispuestas por la forma de su cara o de sus ojos:
- Perros braquicéfalos (bulldog francés e inglés, carlino/pug, boxer): sus ojos, más prominentes y expuestos, se lesionan con más facilidad
- Gatos persas y otras razas braquicéfalas felinas: mismo motivo
- Boxer, en particular, es una raza propensa a las llamadas «úlceras indolentes», que cicatrizan mal y tienden a cronificarse
Si tienes uno de estos perros o gatos, vale la pena conocer los síntomas de memoria.
Síntomas de alarma
- Ojo rojo o irritado
- Parpadeo excesivo o el animal mantiene el ojo entrecerrado (blefarospasmo)
- Lagrimeo abundante
- Sensibilidad a la luz (evita lugares luminosos)
- Se frota o rasca el ojo con la pata o contra el suelo
- Secreción mucosa o purulenta
- Cambio en el color o la transparencia del ojo (aparece blanquecino o azulado)
¿Por qué es una urgencia?
Porque una úlcera superficial, bien tratada, suele cicatrizar en unos 6-7 días. Pero si se deja evolucionar, puede convertirse en una úlcera infecciosa o progresar en profundidad hasta comprometer capas más internas del ojo, con riesgo real de perforación y pérdida de visión. Cuanto antes se diagnostique, más sencillo, más rápido y más económico es el tratamiento.
Tratamiento
Depende de la profundidad y gravedad de la úlcera:
- Úlceras superficiales: colirios antibióticos y antiinflamatorios; en general cicatrizan en menos de una semana
- Úlceras infecciosas: antibióticos más específicos y seguimiento estrecho; existen técnicas emergentes como el crosslinking (tratamiento con luz UVA) para reforzar la córnea
- Úlceras complicadas o profundas: puede ser necesaria cirugía, incluyendo injertos de membrana amniótica o recubrimientos conjuntivales
En todos los casos, es fundamental evitar que el animal se rasque o frote el ojo, normalmente con un collar isabelino, mientras dura el tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿Puedo esperar unos días a ver si mejora solo?
No es recomendable. Una úlcera puede progresar en cuestión de horas, y lo que empieza siendo superficial puede complicarse rápidamente. Ante cualquier signo de dolor o alteración ocular, lo correcto es una revisión veterinaria cuanto antes.
¿Cómo sé si es una úlcera y no solo conjuntivitis?
A simple vista es difícil diferenciarlo con seguridad: ambas cursan con ojo rojo y lagrimeo. El diagnóstico se confirma con una tinción especial (fluoresceína) que solo se hace en la consulta. Por eso ante la duda siempre hay que revisarlo.
¿Las úlceras oculares se pueden prevenir?
No todas, pero sí se puede reducir el riesgo: evitar que el perro saque la cabeza por la ventanilla del coche, tener cuidado en paseos por zonas de matorral o maleza, y revisar los ojos con frecuencia en razas braquicéfalas.
¿Por qué acudir a un especialista en oftalmología veterinaria y no a una consulta general?
Porque el manejo de una úlcera, sobre todo si es profunda, infecciosa o recidivante, requiere equipamiento y experiencia específicos (biomicroscopio, tinciones especiales, técnicas quirúrgicas oculares) que marcan la diferencia entre salvar la visión del ojo o no.
¿Tu perro o gato tiene el ojo rojo, cerrado o lo nota molesto? No esperes. En Clínica Veterinaria Ganapanes somos clínica de referencia en oftalmología veterinaria en Madrid, y atendemos derivaciones de otras clínicas precisamente por estos casos. Pide cita en veterinariaganapanes.com o llámanos al 645 501 181.